Estamos viviendo un tiempo caótico, donde la tierra se expresa entre incendios, inundaciones, terremotos y tornados y el humano parece tener la necesidad de expresar también sin medida la violencia, la ira que yace en él.
Quienes viven de una profunda sensibilidad es mejor quedarse quietos interiormente, y andar a través de acciones enfocadas.
Todo está sucediendo para una profunda transformación, claramente necesaria.
Se están “purgando” siglos de represión y malos tratos entre los unos y los otros, entre nosotros y la tierra.
¿Dónde han quedado los valores?
¿Por qué no se puede naturalmente confiar en uno mismo?
Porque se dejó de valorar y valorarnos.
El simple hecho de poder decidir por nosotros mismos se ha convertido en un drama existencial. Desconocer lo que realmente necesitamos como extraños de nuestro propio ser, es antinatural.
Parecemos expertos en saber cuáles son las necesidades del otro pero no las propias, y aquí hay una trampa, porque vemos a través del otro nuestras necesidades insatisfechas.
Y surge la necesidad imperiosa en “ayudarle” para poder ver en él lo que aún no he resuelto en mí, brindándome una falsa calma.
Sin reconocer la profunda necesidad propia y de quienes nos rodean, se genera una real desconexión degenerando relaciones profundas y sentidas. Tanto entre las personas como de ellas hacia los animales y la tierra.
En esa maraña del debo o no debo, del tengo o no tengo, del valgo o no valgo del sé o no sé, decidimos sobre nosotros y los demás, siendo totalmente incoherentes con lo que realmente sentimos, ocultándonos tras una angustia devenida a depresión o enfermedad, para poder justificar lo que “realmente” necesitaba, y lograr de ese modo que “el otro” se sensibilice y entienda.
No es un sano camino…
Es más simple
Cada decisión que se tome repercutirá afuera, como es adentro es afuera, y lo que hará es impactar en el emocional del otro, en la maraña que describí anteriormente. Indudablemente va a suceder una reacción, pero lo que reaccionará, es su confusión emocional que no alberga los verdaderos sentimientos.
Aunque me duela tu accionar, profundamente sé que te sana y me sana.
Aunque duela decirle a un hijo que deje la casa para que emprenda su propio camino, profundamente está sucediendo una sanación que fortalece la valoración, la independencia, la capacidad de acción y confianza… La Madurez de ambas partes, de la madre y del hijo.
Confiar en uno mismo y ayudar a confiar, es una virtud sumamente valiosa.
No hay que enfrentar al mundo, sino a uno mismo, el miedo no está afuera sino dentro.
Afuera están las circunstancias que te ayudaran a saber si has logrado superarlos.
Confía en ti, decide.
Decidiendo te hechas andar
Te lo dice una andariega de 46 años que nuevamente se trasladó a otro país, y sin conocer a nadie está haciendo lo que siente “crear”. Y a través de estas experiencias que “me permito” vivir me convierten en una experta Maga de mi propia vida.
Con Amor me comparto
MARIA LAURA BERNAL
Viviendo desde el Ser
-Consciencia Expandida-
