Nos dicen que la vida es una escuela, un desafío.
Nos enseñan a dar examen a tenerle miedo.
La vida no es una universidad, La cual fue creada por personas, que intentan evaluar a través de ellas el conocimiento.
La vida está por fuera, y la humanidad de ella hace abuso.
El sol, el agua, el aire se brindan y crean vida. Simplemente lo tomas o lo ignoras.
Pero ¿Quién toma y quién ignora?
La respiración sucede, es natural.
¿Quién ignora?
La mente, que cree en lo que le trasmitieron, que es difícil vivir y cómo se debe vivir.
Y mientras tu mente te dice todo eso, tu respiras una y otra vez. Simplemente vives.
Y no hay un quien te de la vida, eso no puede estar dentro de un quien, la vida se ofrece por sí misma, más allá de tu madre y las creencias.
Abraza la vida, simplemente respira, no tienes que ser su alumno, ella no es tu maestra.
Sólo te concede su energía vital.
Las frustraciones, los fracasos o las alegrías, no dependen de ella sino de lo que has decidido creer y crear.
Yo creo en el poder de la esencia vital, me da alimento, me da calor y frescura.
No creo en los patrones del sacrificio de la vida y su falsa desolación.
Soy por ella y para ella.
Expresándose tan simple y delicada a través de una rosa.
Valora tu vida y la vida que te rodea, trata de observar la esencia que oculta cada cosa.
Y haz como los animales y las plantas que aprecian cada recurso de ella, sin temor.
Porque la vida despierta con ellos, contigo, conmigo cada mañana.

